El Gobierno aprobó un plan de inversión de unos 110 millones de shéqueles (casi 31 millones de euros) para mejorar la infraestructura y aumentar las visitas al Muro Occidental de Jerusalén.

El “Kotel Hamarabí” o Muro Occidental, conocido en el mundo gentil como el Muro de los Lamentos, vestigio del Templo de Jerusalén, es debido a su proximidad con el Monte del Templo, el principal lugar de culto judío.

El Ejecutivo dio luz verde a un proyecto de cinco años que prevé «mejorar las infraestructuras» y los servicios de transporte para llegar a este espacio sagrado, ubicado entre las murallas de la Ciudad Vieja de Jerusalén.

Según informó en un comunicado la oficina de prensa del Gobierno, este pretende también optimizar la atención al visitante, tanto de turistas como escolares, inmigrantes judíos o soldados.

A su vez, quiere «desarrollar nuevos planes educativos» en torno al espacio y buscar «nuevas formas de hacerlo accesible» a través de «nuevas plataformas tecnológicas».

El Muro Occidental «es uno de los sitios más sagrados e importantes del pueblo judío», y «millones de visitantes de todo el mundo lo visitan de manera continua», dijo el primer ministro, Naftali Bennett, que destacó la voluntad del Gobierno de «seguir mejorando las infraestructuras más urgentes» del lugar.

Este espacio está a los pies del Monte del Templo, el lugar más sagrado para el judaísmo y el tercero para el islam.

Los judíos sitúan allí los templos de Salomón y Herodes y la piedra del sacrificio de Isaac, y consideran que es también el punto donde el mundo fue creado. Aurora y EFE

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