Mensaje de Shabat

En Shabat recordamos que el mundo no es nuestro para hacer con él lo que nos parezca, sino es la creación de Dios. En Shabat también recordamos que Dios nos sacó de Egipto y decretó que nosotros nunca más seriamos esclavos de ningún amo nuestros trabajos, necesidades financieras y materiales, son las herramientas con las cuales nosotros satisfacemos nuestro propósito divino, no los amos de nuestras vidas.

Datos de Shabat

Las velas se encienden

Viernes 18 de Enero 2019 a las 19:27

Shabat concluye

Sábado 19 de Enero del 2019 a las 20:23

Parasha Beshalaj

(Éxodo 13:17 – 17:16)

Haftara:

Jueces 4:4 (Ashkenazim) – 5:31 / Jueces 5:1 – 5:31 (Sefardim)

Parasha de la Semana BESHALAJ (Shabat Shira)

Lo dice literalmente la Torah: «Ocurrió que al expulsar Farón al Pueblo…» (Éxodo 13:17).
EL Faraón, se negaba a dejar ir voluntariamente al Pueblo, por eso D-os le envía las famosas diez plagas, porque el corazón del Faraón estaba endurecido.
El Pueblo se prepara para salir, se lleva con él los restos de Iosef que estaban descansando en Egipto.
Iosef pide expresamente que quiere ser enterrado en la Tierra Prometida, y Moshé acata la orden. «Y tomó Moshé los huesos de Iosef con él, porque él había juramentado a los Hijos de Israel diciendo: Habrá de recordar Elohim a vosotros y haréis ascender mis huesos de aquí, con vosotros.» (Éxodo 13:19)
Los hermanos de Iosef al venderlo a los egipcios causaron su llegada al País, por eso ellos serían los que lo sacarían, por lo menos sus restos mortales de aquella tierra.
Cada hijo de Israel en Egipto debía decir y transmitir esta voluntad de Iosef de padre a hijo hasta su liberación de Egipto. En definitiva, los restos mortales de Iosef serán sepultados en Shejem, después de la conquista de la tierra de Canáan bajo la conducción de Ioshúa.
Algunos autores ven en los restos mortales de Iosef el símbolo mismo de la esperanza de libertad y redención que abrigaban los hijos de Israel durante su larga esclavitud en Egipto, es por ello que se dice en realidad han sido los huesos de Iosef los que hicieron ascender a los hijos de Israel de Egipto y no a la inversa. (Minhah Behulah)
El pasaje de generación en generación de los ideales de libertad, de nuestra relación con Israel y nuestros valores, que cargan nuestros símbolos, como lo fueron los huesos de Iosef para nuestros antepasados son las herramientas con la que gestamos la continuidad de nuestro pueblo.

SHABAT SHALOM
Federico Surijon

Directo a tu corazón

No somos irrompibles (de Elsa Isabel Bornemann)
Los cristales pueden quebrarse.
A veces, basta un leve golpe de abanico.
Las telas suelen desgarrarse al contacto de una diminuta astilla.
Se rasgan los papeles…
Se rompen los plásticos…
Se rajan las maderas…
Hasta las paredes se agrietan, tan firmes y sólidas como parecen.
¿Y nosotros?
Ah… Nosotros tampoco somos irrompibles.
Nuestros huesos corren el riesgo de fracturarse, nuestra piel puede herirse…
También nuestro corazón aunque siga funcionando como un reloj suizo y el médico nos asegure que estamos sanos.
¡CUIDADO! ¡FRÁGIL! El corazón se daña muy fácilmente.
Cuando oye un “no” redondo o un “sí” desganado, una especie de “nnnnnsí” y merecía un tintineante “sí”…
Cuando lo engañan…
Cuando encuentra candados donde debía encontrar puertas abiertas.
Cuando es una rueda que gira solitaria día tras día… noche más noche…
Cuando…
Entonces, siente tirones desde arriba, por adelante, desde abajo, por detrás… o es un potrillito huérfano galopando dentro del pecho.
¿Se arruga?
¿Se encoge?
¿Se estira?
No.
Late lastimado.
¿Y cómo se cura?
Solamente el amor de otro corazón alivia sus heridas.
Solamente el amor de otro corazón las cicatriza.
Mi amigo y yo lo sabemos.
Por eso somos amigos.

Palabras del Midrash

Nuestros jajamim enseñaron que en nuestra relación con D-os no hay que hacer como los empleados que trabajan a cambio de ganancias (ver Avot 1:3), sino que hay que servirlo con amor y respeto. Por lo cual no hay que esperar tener recompensas por el cumplimiento de las mitzvot. El mejor premio es haber cumplido la palabra de H’, y la oportunidad de hacer otra mitzvá derivada de la anterior, como ya anotáramos más arriba. Sin embargo, los jajamim enseñan además de los beneficios por el aporte a la convivencia y a la concordia entre las personas, la verdadera recompensa la obtiene la persona luego de su defunción, en el Olam Habá, el Mundo Venidero. Por ejemplo, Pea 1:1 (también Talmud Bablí, Shabat 127a), enseña las acciones merced a las cuales la persona «goza de su realización en la vida terrena, mientras su rédito perdura en la Eternidad», por lo cual es fácil de entender que hay dos tipos de ‘ganancias’, una pasajera y efímera que se da en Este Mundo, y la principal que se obtiene Más Allá. Maimónides al comentar esta mishná afirma que cada acción positiva que la persona ejerce sobre el prójimo le trae recompensa en este mundo.

En pocas palabras (frases motivadoras)

«La vida dentro del cuerpo es maravillosa y linda, pero más maravillosa y linda es la vida dentro de una palabra. La palabra es más importante que el mundo: todo fue creado por la palabra de Dios. La Torá es una constelación de palabras sagradas. Cuando una persona buena muere, su alma se transforma en una palabra que continúa viviendo en El Libro de Dios». (A.J. Heschel, «Moral, Grandeur and spirituality audacy», p. 373)

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